Un Observatorio Publicitario es un foro de observación, análisis y canalización de las denuncias formuladas por la población respecto a imágenes y contenidos sexistas, discriminatorios y con estereotipos de género femeninos y masculinos, que aparezcan en las publicidades difundidas en cualquier medio de comunicación (electrónico e impreso).

Por qué un observatorio publicitario sobre sexismo?

La publicidad es un discurso que propone conductas y valores más allá de los objetivos comerciales que le dan su razón de existir. Debido a su enorme inserción en nuestra cotidianeidad, creemos que los contenidos del discurso publicitario deben ser observados, revisados y criticados de forma profesional, respetuosa y rigurosa. Desde la Asignatura Pensamiento Creativo de la Universidad Abierta Interamericana, desarrollamos este Observatorio sobre Sexismo en Publicidad para contribuir a la construcción de una cultura de equidad entre hombres y mujeres. Bienvenidas y bienvenidos quienes quieran participar con sus denuncias, sus ideas y sus comentarios.
Si querés observar alguna publicidad por su contenido sexista envianos un mail a observatoriopublicitario@gmail.com

Declarado de Interés Municipal por el Honorable Concejo Municipal de la Ciudad de Rosario. Decreto Nº 31.323, Expte. Nº 166.837 - P-2008 C.M.- Sesión del jueves 23 de octubre de 2008.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Otra vez el Día de la Madre


En una entrada que realizamos el año pasado, para esta misma época, señalábamos cómo el Día de la Madre constituye una fecha ideal para la ausencia de creatividad. Todos los estereotipos, todos los lugares comunes sobre la mujer y su relación con la función materna se ponen en evidencia.
Como muestra, dos pequeños botones.
En uno, no sólo repiten la relación automática entre electrodomésticos y madre, sino que además refuerzan el "lugar de la mujer" con una construcción implacable "mi cocina".



En el otro, la comida, lejos de ser un espacio para compartir, un intercambio de esfuerzos pero también de placeres se muestra como un arma para amenazar antes que para seducir. Con poca sutileza además, refuerza estereotipos de roles: la mujer cocina, está en su casa y se enoja porque su marido hace horas extras (como si las horas extras no fuesen muchas veces una necesidad y una obligación en una realidad económica como la que nos rodea); el marido, claro, es el que trabaja.

No hay comentarios: